En seis campañas, el maíz del Noroeste Argentino (NOA) pasó de producir 7,7 millones de toneladas a 3,5 millones: más de la mitad menos. Lo llamativo es que no se debió a que se sembrara menos. En 2023/24 se sembró más maíz que en ninguna otra campaña del período y, aun así, se cosechó la mitad. Hoy se vuelve a sembrar mucho, y la gran pregunta es si esta vez la cosecha acompañó. Este informe cuenta qué pasó, por qué y qué significa para quienes producen, almacenan y transportan el grano.
Lo esencial en cinco ideas
- La producción cayó más de la mitad. Entre 2020/21 y 2024/25, el NOA pasó de 7,7 a 3,5 millones de toneladas de maíz.
- Falló la cosecha, no la siembra. En 2023/24 se sembró la mayor superficie del período, pero casi 3 de cada 10 hectáreas no se cosecharon por una enfermedad del maíz que transmite un insecto, la chicharrita.
- No todas las provincias sufrieron igual. Santiago del Estero perdió casi 70% de su producción; Salta, menos de 20%.
- En 2025/26 se sembró bastante más, unas 1,28 millones de hectáreas según cifras preliminares, y en Tucumán el clima acompañó. Todavía falta conocer cuánto se cosechó.
- Para el transporte, la carga se redujo a menos de la mitad: de unos 256.000 viajes de camión por campaña a unos 117.000.
Cuatro palabras para leer tranquilo
- Campaña: El período que va desde la siembra, a fines de un año, hasta la cosecha, que llega hasta mediados del año siguiente. La campaña 2023/24 se sembró a fines de 2023 y se cosechó en 2024.
- Superficie sembrada y superficie cosechada: No siempre son iguales. Si el cultivo se pierde en parte de un lote, esas hectáreas no se cosechan.
- Rendimiento: Los kilos que se cosechan en cada hectárea. Un rendimiento de 7.000 kilos por hectárea equivale a 7 toneladas.
- Cifra preliminar: Un número inicial que puede cambiar cuando se confirmen los datos finales.
El NOA en seis campañas
La tabla resume lo ocurrido en las cinco provincias del NOA que siembran maíz: Tucumán, Salta, Santiago del Estero, Catamarca y Jujuy.
| Campaña | Hectáreas sembradas | Toneladas cosechadas | Kilos por hectárea |
|---|---|---|---|
| 2020/21 | 1.173.398 | 7.670.597 | 7.100 |
| 2021/22 | 1.219.772 | 7.857.439 | 6.950 |
| 2022/23 | 1.318.230 | 7.093.153 | 5.934 |
| 2023/24 | 1.358.308 | 3.482.955 | 3.513 |
| 2024/25 | 914.069 | 3.512.496 | 4.749 |
| 2025/26 | 1.277.960 (cifra preliminar) | todavía no publicadas | todavía no publicados |
Los kilos por hectárea se calculan sobre la superficie que efectivamente se cosechó.
Se ve de un vistazo que la superficie sembrada subió hasta 2023/24 mientras la producción se hundía, y que en 2024/25 los productores sembraron mucho menos. El rendimiento cayó de 7.100 kilos por hectárea a 3.500 en 2023/24 y se recuperó solo en parte: 4.750 en 2024/25.
Primera señal, 2022/23: el país sufre la sequía y el NOA casi no
En 2022/23 una sequía fuerte golpeó la zona central del país y la cosecha nacional de maíz cayó casi 30%. El NOA, en cambio, resistió: produjo apenas 10% menos que el año anterior. Esa campaña parecía mostrar una región más protegida del clima que el resto. Un año después ocurrió lo contrario.
El golpe de 2023/24: se sembró más y se cosechó la mitad
En 2023/24 el país se recuperó y cosechó casi 40% más que el año anterior. El NOA hizo lo opuesto: sembró 3% más de superficie y su producción cayó 51%. Casi 3 de cada 10 hectáreas sembradas no llegaron a cosecharse. De producir 13 de cada 100 toneladas de maíz del país, el NOA pasó a producir 6.
La causa principal fue sanitaria. La chicharrita del maíz es un insecto muy pequeño que transmite una enfermedad llamada achaparramiento: las plantas quedan más chicas, las espigas tienen pocos granos y, en los casos graves, el lote entero deja de valer la pena. Los técnicos de la estación experimental de Tucumán documentaron el problema y su efecto en las decisiones de siembra del año siguiente.
Un ejemplo sencillo muestra por qué mirar solo las hectáreas confunde. Un productor siembra 100 hectáreas y las cosecha bien. Otro también siembra 100, pero pierde 30 por la enfermedad. La siembra fue igual y el resultado, muy distinto. Eso fue lo que pasó en el NOA: la superficie sembrada subió, pero la que llegó a cosecha, no.
2024/25: los productores se achican
Después de una mala campaña, el productor se pregunta si conviene volver a sembrar lo mismo. En 2024/25 muchos decidieron que no: la superficie de maíz del NOA bajó a 914.000 hectáreas, un tercio menos que el año anterior. En Tucumán, los técnicos observaron que bajó el maíz y subieron la soja, el poroto y la caña de azúcar.
Es una decisión razonable: cuando un cultivo se vuelve incierto, se reduce la superficie expuesta al riesgo y se buscan alternativas. También pesaron los costos, los precios esperados y el clima: en Tucumán, febrero de 2025 fue más cálido que lo habitual. Los rindes mejoraron respecto de 2023/24, pero quedaron lejos de los 7.100 kilos por hectárea de 2020/21.
Dos provincias, dos historias
Santiago del Estero y Salta producen juntas casi todo el maíz del NOA, y su recorrido fue muy distinto.
Santiago del Estero producía dos de cada tres toneladas de la región. Entre 2020/21 y 2024/25 perdió casi 70% de su producción, de 5,1 a 1,6 millones de toneladas, y hoy pesa menos de la mitad. Salta, en cambio, perdió menos de 20% y mantuvo casi intactos sus rendimientos. Por eso pasó de aportar 25 de cada 100 toneladas a aportar 45.
Tucumán, Catamarca y Jujuy tienen escalas menores. Tucumán produjo 39% menos y Catamarca 70% menos; entre Catamarca y Jujuy suman menos de 2% de la producción regional. Para entender el NOA, pesa más lo que ocurre en las dos provincias grandes que en las tres chicas.
Tucumán: de 93.000 hectáreas a poco más de 50.000, y otra vez cerca de 90.000
Tucumán sembró alrededor de 90.000 hectáreas de maíz durante cuatro campañas seguidas: 93.100 en 2020/21 y unas 88.800 en 2023/24. En 2024/25 la superficie cayó con fuerza. Según el cálculo por imágenes satelitales de la estación experimental fue de unas 50.400 hectáreas; el Ministerio de Agricultura registra unas 62.900, en una cifra aún preliminar. Con cualquiera de las dos, la caída fue de entre 29% y 43%.
En 2025/26 las cifras vuelven a rondar las 90.000 hectáreas: 89.500 según el Ministerio, de forma preliminar, y 92.000 según la estación experimental. Además, el clima ayudó: las lluvias fueron frecuentes y bien distribuidas, el suelo recuperó humedad y no hubo olas de calor prolongadas. Los técnicos remarcaron que había que seguir vigilando la chicharrita y las malezas.
2025/26: más maíz, pero falta saber cuánto se cosechó
Las cifras preliminares indican que en 2025/26 el NOA sembró unas 1,28 millones de hectáreas, alrededor de 40% más que en 2024/25. Es una de las mayores superficies del período. A nivel país fue una campaña récord, de unos 72 millones de toneladas.
Falta lo más importante: cuánto se cosechó en cada provincia. Esa cifra todavía no fue publicada. Existe una estimación de una bolsa de cereales para Santiago del Estero, de unos 4,3 millones de toneladas, pero no es un dato oficial. Tampoco corresponde suponer que todo el NOA siguió la tendencia nacional: lo ocurrido en 2023/24 mostró que la región puede ir en sentido contrario al del país.
Una precaución con los porcentajes: la comparación entre 2025/26 y 2024/25 mezcla cifras preliminares de fechas distintas. Conviene tomarla como orden de magnitud y no como un número exacto.
El clima que viene
Para octubre, noviembre y diciembre de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa un fenómeno de El Niño activo. En buena parte del país eso significa más lluvias de lo normal, pero el norte no recibe la misma señal: en el oeste del NOA es más probable que llueva menos de lo normal, y en gran parte de la región se esperan temperaturas superiores a las normales. Son probabilidades, no certezas, y conviene consultar el mapa oficial para ver cómo queda cada zona.
Los técnicos repiten tres recomendaciones prácticas. No sembrar todos los lotes en la fecha más temprana solo porque se espera un año con lluvias. Mantener el control de la chicharrita: sus capturas bajaron a la mitad en septiembre, pero siguen por encima de las del año pasado. Y eliminar el maíz guacho, el que nace solo después de la cosecha, porque permite que el insecto sobreviva entre campañas.
Qué significa para la logística: llevar el grano también cuesta
El maíz no termina su recorrido en la cosechadora: hay que cargarlo, transportarlo y, a veces, guardarlo hasta venderlo. En el NOA ese recorrido es largo.
- Menos carga. Con 30 toneladas por camión, mover la producción del NOA requería unos 256.000 viajes en 2020/21 y unos 117.000 en 2024/25: 54% menos. Es una estimación del Observatorio, no un dato oficial. Menos carga para el mismo número de camiones significa más competencia por cada flete y más viajes de vuelta sin carga.
- El flete pesa mucho. Productores del norte calculan que alrededor de un tercio de lo que carga cada camión se va en pagar el viaje hasta el puerto, que queda a más de 900 kilómetros. Dicho de otro modo: de cada camión de 30 toneladas, el equivalente a 10 paga el flete. Además, el gasoil subió casi 49% en un año.
- Hay cuellos de botella. En agosto de 2026, la cosecha del NOA estaba entre 50% y 60% terminada cuando el país ya llegaba al 70%, por el clima y la falta de camiones.
Antes de decidir qué y cuánto sembrar, conviene hacerse estas preguntas:
- ¿A cuántos kilómetros están mis lotes del acopio o del puerto?
- ¿Cuánto del precio del maíz se va en el flete por tonelada?
- ¿Puedo coordinar con otros productores o con un transportista para que el camión no vuelva vacío?
- ¿Tengo dónde guardar el grano para no venderlo todo en el pico de la cosecha, cuando hay más demanda de camiones?
Qué sabemos y qué falta confirmar
Sabemos que la producción cayó a la mitad, que el problema fue sanitario y de rinde más que de siembra, que Santiago del Estero y Salta cambiaron de peso en la región y que en 2025/26 se sembró más con buen clima en Tucumán.
Falta confirmar cuánto se cosechó en 2025/26 en cada provincia; cuánto se sembrará en 2026/27, un dato que la estación experimental de Tucumán publica cuando el cultivo ya está sembrado, en el primer trimestre de 2027; y cómo se comportarán la lluvia y la temperatura durante el verano, un análisis que el Observatorio prepara con datos de los últimos años. Las cifras más recientes, las de 2024/25 y 2025/26, pueden ajustarse.
Conclusión: el desafío no es solo sembrar más
La historia reciente del maíz del NOA deja una enseñanza clara: la decisión de sembrar depende del riesgo. Cuando la sanidad, el clima, los costos y el precio se vuelven desfavorables al mismo tiempo, el productor siembra menos o cambia de cultivo. Cuando mejoran, vuelve, aunque la recuperación nunca está garantizada.
Para el NOA, el desafío es decidir con buena información y mirar el negocio completo: desde la elección del cultivo hasta la venta del grano, incluyendo el transporte, el almacenamiento y los costos.
La mirada de WSN: saber cuánto se siembra es el punto de partida; entender por qué cambia, cómo afecta la producción y cuánto cuesta mover el grano es lo que convierte los datos en una herramienta para decidir.
De dónde salen los datos
Las cifras de superficie, producción y rendimiento provienen de la serie oficial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, que el Observatorio sumó por provincia, y de su informe de julio de 2026 para la superficie preliminar de 2025/26. Los datos de Tucumán, las observaciones sanitarias y el análisis del clima de la campaña corresponden a la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). El pronóstico es el del Servicio Meteorológico Nacional (boletín del 30 de septiembre de 2026) y la estimación para Santiago del Estero es de una bolsa de cereales. Los porcentajes y los viajes de camión son cálculos propios del Observatorio WSN.